Realizado en San Pedro La Opinión de Málaga
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Autor: fran

Género: Aventuras | Subgénero:

Texto

Este es un pequeño texto de introduccion que escribo para un, espero, futuro libro:

Aunque era un chaparrón de verano, no lo parecía, ya que el agua caía con toda la fuerza de uno de invierno. La señorita Lilith se encontraba sentada en una roca mientras observaba el universo, casi no notaba la lluvia, ya que las brujas se secan muy deprisa. Esta observación se realizaba con un par de ramas, atadas a una cuerda, una piedra con un agujero, un huevo, una media de la señorita Blind(que también tenia un agujero), un alfiler, un papel y un lápiz diminuto. Al contrario de las brujas, los magos se las apañan con muy poco. Lo había atado y retorcido todo entre si para crear un… aparato, que se movía de una forma muy curiosa cuando lo empujaba. Uno de los palos parecía atravesar al huevo, por ejemplo, y salir por el otro lado sin dejar marca alguna en este. -Si –dijo en voz baja, con la lluvia chorreándole por el borde de su sombrero. Ahí esta, sin duda es una ondulación de las paredes del mundo. Muy preocupante, probablemente haya otro mundo entrando en contacto con este. Debería pasarme por allí, pero el dolor de mi pie me dice que ya tienen a una bruja… -Tranquila, ella lo arreglará. -Dijo una extraña vocecita misteriosa que, venia de una zona cerca de sus pies. -No, no puede ser verdad, aquello es tierra caliza. Una buena bruja no puede nacer en tierra caliza, esa cosa es apenas mas dura que la arcilla. Las brujas deben nacer en roca dura, te lo aseguro. -La señorita Lilith sacudió su cabeza, haciendo volar algunas gotitas de agua procedentes de su sombrero. Pero…mi pie suele ser bastante fiable. -¿Por qué seguimos hablando del tema?, vayamos a comprobarlo. - sugirió la voz -.

Tiffany se encontraba tumbada poca abajo junto al río. Un poquito mas allá se podía divisar a Wenthworth pegándole palos al agua, y, posiblemente pegándose toda la suciedad posible. Cualquier cosa que se pegara a Wenthworth lo ponía pegajoso. Incluso si lo lavabas, lo ponías a secar y lo dejabas en medio de un campo muy limpio durante veinte minutos el chico se ponía pegajoso en cuestión de segundos. En cualquier caso era fácil cuidar del crío, siempre que no se comiera ninguna rana. Una pequeña porción de el cerebro de Tiffany no estaba muy seguro de que le gustase llamarse así. Es mas la semana anterior decidió que quería ser bruja de mayor, y, pensaba que no tenia un nombre apropiado ya que los demás se reirían de ella y de su espantoso nombre.

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